La Argentina cuenta con un importante espacio marítimo poblado con gran variedad de especies de interés comercial, tanto a nivel nacional como internacional, y quien vela por el desarrollo sustentable de esta actividad es la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura del Ministerio de Agroindustria.

De acuerdo con la información publicada por esa Subsecretaría, en 2015 el peso total de pesca extraído superó las 760.000 toneladas de las cuales el 60% fue destinado a exportaciones por un valor de aproximadamente 1.500 millones de dólares, superando a las de carne vacuna. El 90% de esta actividad corresponde a los puertos de Mar del Plata, Puerto Madryn, Puerto Deseado, Ushuaia y Rawson.  Además, la pesca representa el 0,22% del PBI y se compone por unos 40.000 trabajadores.

Para sus tareas de fiscalización, la Subsecretaria recurre a balanzas para pesar las capturas, inspectores que las controlan, un sistema informático para el ingreso y procesamiento de datos, y personal para realizar la carga de información.

Durante el período junio 2015 y mayo 2016, la Auditoría General de la Nación analizó el funcionamiento de este sistema y encontró varias deficiencias, entre ellas que:
- La captura de datos es inadecuada por falta de recursos humanos y de materiales. Las balanzas son escasas (Mar del Plata, que es el puerto más importante y con mayor actividad, tiene solo dos). Por otro lado, los datos que sí pueden ser tomados son anotados en una hoja y luego pasados manualmente al sistema;
- existe una fuerte dependencia sobre la credibilidad de las declaraciones juradas presentadas por las empresas pesqueras que, en su gran mayoría, no logran ser fiscalizadas.
- el sistema informático es obsoleto y por lo tanto no es confiable;
- faltan inspectores;
- el proceso de monitoreo satelital que está orientado a controlar las zonas de veda es ineficiente, ya que la frecuencia con que los buques comunican su ubicación es inadecuada y pone en riesgo la seguridad, además de que no cuenta con alarmas ante el posicionamiento de un buque en alguna de estas zonas;
- los procedimientos y guías están desactualizados y tampoco hay manuales ni plan de capacitación;
- las oficinas donde se recolecta la información son precarias;
- y la infraestructura de telecomunicaciones en las zonas portuarias tiene bajos niveles de servicio.

En conclusión, se necesitan inversiones para mejorar la eficacia del trabajo de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, la cual se encuentra comprometida en cuanto a su confiabilidad y pone en riesgo el objetivo de velar por el desarrollo sustentable de la actividad pesquera nacional.
 
17/11/2017