Historia del Edificio

 

El 6 de agosto de 1927, en la Avenida Rivadavia, se inaugura el edificio encargado por el Instituto Biológico Argentino, empresa fármaco-industrial dedicada a la elaboración de sueros y vacunas.

Funcionalmente, fue concebido como dos unidades independientes. Una, donde se desarrollaban las tareas comerciales y administrativas del laboratorio y, otra, destinada  a departamentos de renta. Esta dualidad era amalgamada por la fachada telón de estilo neoveneciano, que permitía identificar al edificio como un único hecho arquitectónico, rematado en un conjunto escultórico inspirado en la torre del reloj de San Marco de Venecia.

 

La planta baja estaba destinada al sector de Ventas y Promoción del Instituto. El primer piso era el nivel de mayor jerarquía e importancia del edificio ya que albergaba la Administración y al Directorio de la Institución. En el segundo se alojaban los gabinetes y laboratorios científicos, ambientado de forma aséptica, con gran pulcritud y demostrando un gran contraste con las plantas públicas. Este era el nivel decididamente científico, técnico y que representaba el alma mater del laboratorio, la función específica de la institución.

Los pisos superiores estaban constituidos por unidades de vivienda y se menciona en algunas publicaciones que también se utilizaban para dar alojamiento a los ejecutivos del Instituto u ofrecer hospitalidad a los médicos de paso en la Capital. Podemos suponer, entonces, que hayan convivido ambas situaciones.

 

                                         

 

 

 

 

Son pocos los datos biográficos que se tienen sobre su arquitecto, Atilio Locati, quien era de origen Italiano, específicamente milanés; pero no hay registros de su llegada al país ni del período en que se mantuvo activo. Los primeros registros encontrados corresponden a 1910, con una prolífica actuación en la Exposición Industrial del Centenario.

La torre del reloj que remata e identifica al edificio nos remite directamente al conjunto escultórico de 1496 ubicado en la Plaza de San Marco, en Venecia. A partir de la información recopilada es posible afirmar que tal inspiración es absolutamente directa. En ocasión del estudio preliminar de la obra, le envían al arquitecto Atilio Locati una postal del reloj de los moros en donde se vuelcan datos precisos y concretos respecto de su ingeniería, formas y dimensiones.

                               

 

Entrada la década de 1940, el antiguo edificio pasa a manos del Estado y se constituye como sede del Instituto Nacional de Previsión Social. Muchas de las tareas del Instituto eran atendidas personalmente por Eva Perón, Primera Dama y Presidenta de la Fundación Eva Perón. Existe la versión de que en este mismo edificio, en el Salón de Acuerdos, se encargaba esporádicamente de los programas y proyectos sociales.

Con posterioridad, funcionaron allí diversos organismos dependientes de la AFIP, la DGI, y la ANSES. Finalmente en 1997 fue destinado a la Auditoría General de la Nación.

A mediados del año 2014, luego de la puesta en valor edilicia, el organismo se muda a su nueva sede y el Congreso Nacional aprueba la Ley Nacional Nº 27.013 mediante la cual se denomina "Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín" al edificio de la AGN en reconocimiento al impulso que le dio a la Reforma Constitucional de 1994 y que le otorga rango constitucional a la Auditoría General de la Nación. A su vez, por Resolución  Nº188 del 2014, el Colegio de Auditores Generales decide, considerando el antecedente histórico del inmueble como sede del Instituto Nacional de Previsión Social y las funciones directivas ejercidas por la Sra. Eva Perón en el Instituto, nombrar  al Salón de Acuerdos “Eva Perón”.