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La
Auditoría General de la Nación (AGN) elevó
al Congreso un informe en el que denuncia una grave situación
del sector pesquero. Entre otros aspectos, habla de una
sobreexplotación que puede llevar al colapso
a uno de los principales recursos naturales de la Argentina.
También advierte sobre el descontrol en los
recursos que invierte el Estado.
"La situación es alarmante y exige actuar con
rapidez para asegurar la sustentabilidad del recurso,
antes de que se consume un verdadero colapso ecológico",
dijo el presidente del organismo de control, el radical Leandro
Despouy. La pesca representa ingresos de unos 800 millones
de dólares anuales por exportaciones.
El informe analiza la tarea realizada en cuanto a la regulación
de la actividad pesquera entre marzo de 1998 y junio de 2001
y señala que la Dirección Nacional de Pesca
y Agricultura no cumple las funciones que le corresponden
en cuanto a regulación y control.
Entre los principales puntos que denuncia la Auditoría
figura la "notoria ausencia de mecanismos adecuados o
de inspección, control y sanción de las irregularidades".
Se señala que el Area Sumarios de la Dirección
Nacional de Pesca tiene 4 abogados, 4 administrativos y el
jefe de área para dar curso a un total de 2.354
expedientes. Y se agrega que, como consecuencia, muchos
sumarios fueron abiertos luego de más tres años
de descubierta una supuesta irregularidad y que la resolución
a veces demoró 8 años.
Tampoco existe un registro de reincidencias que permita
administrar sanciones graduales, de conformidad a la gravedad
del incumplimiento. También se llama la atención
sobre las inspecciones que realizan a bordo. Se señala
que la mayoría de los inspectores son aportados por
el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y que
cobran 60 pesos por jornada de embarque, en viajes que
suelen durar entre 20 y 25 días, en los cuales
se pescan recursos por sumas muy importantes. Estos elementos
conspirarían contra la independencia de los inspectores.
"A raíz de la falta de una fiscalización
adecuada, el tonelaje real capturado generalmente es mayor
al que efectivamente se declara, siendo sumamente difícil
hacer una estimación aproximada de la carga excedente
o carga no declarada", se señala en el dictamen.
En cuanto a la sobreexplotación del recurso, se apunta
contra la Dirección Nacional de Pesca, por "la
notoria insuficiencia de las medidas adoptadas hasta el presente
para evitar la sobreexplotación del recurso y permitir
su recuperación".
El acento se pone sobre la situación de la merluza,
que hacia fines de los años 80 era ampliamente dominante
en cuanto a todas las especies pescadas. En esa época
se acercaba a las 300 mil toneladas por año.
De acuerdo al dictamen, aquella cifra fue duplicada en
1995 y 1997 y se produjo un colapso que derivó
en la disminución del volumen de capturas autorizado.
Sin embargo, el dictamen afirma que en 1999, cuando se permitió
la pesca de 110 mil toneladas, la cifra fue superada en un
185 por ciento. Y que la tendencia a la sobrecaptura se
ha mantenido también durante los dos años
posteriores.
Existen "signos visibles de que nos encontramos por debajo
del umbral biológico de la merluza, a partir
del cual la reproducción de la especie se ve amenazada".
"Todo ello repercute negativamente en la actividad económica
pesquera y en los sectores sociales vinculados a ella en nuestro
país, como también en la preservación
y conservación del medio ambiente", concluye el
dictamen, que ahora deberá ser analizado por los legisladores.
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